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Declaración de Carlos Gaviria Díaz, Presidente del Polo Democrático Alternativo

“Es el momento de que todos los sectores (sociales y políticos) demócratas del país, salgamos a defender lo poco que queda de nuestra democracia, rodeemos a nuestras Cortes y gritemos con toda la fuerza de nuestra voz que Uribe no puede seguir gobernando al país para preservar su impunidad e imponer una dictadura populista”

Bogotá, junio 27 de 2008

La alocución del señor Presidente Uribe en la noche del 26 de junio, reviste una gravedad suma.

En un Estado de derecho y en el marco de una democracia constitucional, que es lo que establece la Carta del 91, lo que corresponde al jefe del Estado es acatar las decisiones de los distintos organismos del Estado, y en este caso específico los fallos de los jueces o impugnarlos por los medios previstos para ese efecto, pero no desconocerlos cuando no se orientan en el mismo sentido de sus intereses políticos y mucho menos desconceptuarlos o tildar a los Magistrados de la Corte Suprema de prevaricadores y conniventes con el terrorismo. Esa sola circunstancia amerita una investigación al Presidente de la República por la Comisión respectiva de la Cámara de Representantes. Como si el presidente Uribe hubiera al fin encontrado el camino adecuado para perpetuarse en el poder y no quisiera que la ocasión se le escapara, y aprovecharla para satisfacer su libido imperandi, invocando, a la inversa un episodio que más bien debería llevarlo a considerar su renuncia.

En tiempos pasados, los dictadores han apelado a las armas para afianzarse en el poder e imponer su voluntad sin límites en beneficio de los más mezquinos intereses. Uribe, para mantener al país en su condición de súbdito del mayor imperio que ha conocido la historia y al pueblo en su condición miserable, apela al propio pueblo para alcanzar sus objetivos perversos.

Como los de antes pensaban que con las armas todo podía lograrse, los de ahora instrumentalizan al pueblo para construir sobre él dictaduras oprobiosas. Es el momento de que todos los sectores (sociales y políticos) demócratas del país, salgamos a defender lo poco que queda de nuestra democracia, rodeemos a nuestras Cortes y gritemos con toda la fuerza de nuestra voz que Uribe no puede seguir gobernando al país para preservar su impunidad e imponer una dictadura populista.

Y la nave va, de Fellini. Consecuencias inesperadas de un lúgubre viernes

Noche de viernes, puercamente desprogramado. Decido ir al auditorio de Comfenalco de la calle cuarta a ver la película de Fellini; lo hago para no caer en la tentación del suicidio que provoca siempre la soledad de mi habitación en días como éste, fríos y lúgubres, y no tanto por la expectativa cinematográfica; es más: no sé cuál película presentan, sólo sé que se trata del ciclo sobre Fellini.

Llego, encuentro caras conocidas, risas hipócritas y lo más duro: parejas que se abrazan y se besan; las evado y penetro furtivo a la sala:”Y la nave va”.

Al comienzo, miro el filme sin placer, catatónico, pero después la trama me sumerge en el mundo que describe Fellini a la vez que siento crecer una aprehensión inexplicable en la medida en que descubro que todo no es más que una farsa. Efectivamente, la escena final, me lo confirma:


Salgo desconcertado y muy molesto, sin saber por qué: la película es buena, está claro su mensaje. Es tal vez la odiosa aparición del propio director al final, no sé.

Sólo diez años después sabré que he presenciado una muestra de posmodernidad, es decir, de la valentía de un artista empeñado en desestabilizar nuestras certezas del mundo, ofreciendo explícitamente los secretos del proceso de construcción de su propio mundo ficticio: un berraco, un genio lejos de mi alcance para aquella experiencia adolescente, pero con unas resonancias arrolladoras: mi propia visión del mundo ya no sería, ya no podría ser, desde aquella noche lúgubre de viernes, la misma que había venido sobrellevando con tanta superficialidad. Todo es mentira.

Otros mundos (texto para leer escuchando Angel, de Enya)

Directo al alma

Por algún flanco débil, la música ataca

las fibras más sensibles de mi cuerpo

Burbujeante, mi piel vibra

mientras el sonido de la flauta se apodera del cuarto

y luego las voces del coro se presentan ante mis ojos.

Es cierto: veo las voces,

no los cuerpos de quienes las emiten,

y de su barullo armonioso surge

un par de alas: las del ángel

que de pronto vuela desde la canción

hasta mi cuerpo rendido.

Me envuelven, me levantan

y me sacan de la habitación

para llevarme a parajes no vistos.

Montañas, nevados, rios cristalinos,

gentes extrañas y bellas que pasan frente a mí

como si de un sueño se tratara.

Miro alrededor y descubro que las alas son mías

que el ángel está a mi lado y me guía

que su sonrisa es la de alguien conocido

que sin embargo no recuerdo.

Caigo, caigo suavemente,

sin miedo

y regreso a mi cama y duermo,

duermo feliz.

No quiero volver a despertar.

Al final: el amor (texto para leer escuchando Hay amores, de Shakira)

Las emociones del amor cambian son caprichosas, tal vez tanto como los andares de ese río de la Magdalena del que habla la canción. No hace mucho, el amor era la ansiedad del encuentro sexual con su intensidad, con sus contrariedades y deseos inconfesables; no hace mucho era la expectativa casi dolorosa por el futuro de sus frutos: los hijos; hoy tal vez es la serenidad, la paciencia, la calidad de la relación. No puedo menos que pensar en la imagen que propone Gabo para la novela que inspira esta canción: dos viejos abrazados, pletóricos de amor, de un amor que ha aplazado sus delicias; hoy, cuando ya puedo ser el anciano que inspiró a Gabo, siento que el amor es una especie de constancia (constancia más allá de la muerte), pero no una simple terquedad, no, sino una línea que a pesar de la peripecias y vicisitudes continúa su viaje, se esconde, vuelve a emerger y se endurece. Es como ese árbol del que hablan los gallegos (y que Lluis Vila Soriano nos recuerda):

Al otro lado me dijeron
los viejos se van convirtiendo en árboles
viejos también sin hojas en el lado del sol
aguardando sin saber qué, mudos.
Pero súbitamente un árbol cualquiera
siente subir dentro de él la savia de un sueño
al borde de la muerte ya, pero todavía
tibio como la leche de la madre.
El sueño va subiendo por las venas del árbol
una vida entera que pasa
hasta hacerse pájaro en una rama
un pájaro que recuerda, canta y se marcha
poco antes de que todos los árboles mueran.
Si yo me hago árbol viejo al otro lado del río
y me toca ser el árbol que recuerda y sueña
puedes estar bien segura que soñaré contigo
con tus ojos grises como el alba
y con tu sonrisa
con la cual se vistieron los labios de los rosales
en los días mas felices.

Frágil, muy frágil (texto para leer escuchando Fragile y Shape of my heart, de Sting)

¿Cuál es el poder de esta canción que paraliza mi espíritu cada vez que la oigo? Tal vez no valga la pena arriesgar ninguna explicación, sólo dejar el testimonio de su fuerza envolvente, de su capacidad para suspender mi atención sobre cualquier otra cosa que no sea escuchar la melodía y dejarme invadir por las tremendas sensaciones que comienzan a hormiguear por mis dedos y por mis ojos, como si las notas de su música trajeran un mensaje eterno que retorna, que debe retornar y yo, fragil, no tuviera más remedio que quedarme quieto, aspirar el aire con más fuerza, cerrar los ojos y rendirme, rendirme…

… tal vez todo se deba a la forma de mi corazón…


Edades

Al crear esta intervención quería reflejar en ella el espíritu de mis alumnos, sus inquietudes y visiones del mundo a lo largo de las diferentes etapas, divididas en edades, con las que tengo el placer de trabajar.

Estoy convencida de que los diferentes grupos son excesivamente reduccionistas, pues cada uno de mis alumnos es un mundo entero (como cada persona lo somos), pero he querido sintetizar y crear una linelidad que les incluya a todos, con sus venturas y desventuras con sus alegrías y problemas.

Cristina

EDADES

Los primeros años (4-7años) se pasan mirando al sol con los ojos abiertos.

Todo es nuevo, todo es precioso y brillante.

¡Cada día es nuevo!

Primeros años

Cuando se llega a los 8, 9 y 10 años, el cielo azul parece menos importante.

Aparecen las primeras nubes de algodón.

Las pequeñas cosas de cada día van tomando poder y

las primeras obligaciones escolares empiezan con exigencias dictatoriales.

de los 8 a los 10

Cuando llegan los 11 y 12 años, las primeras nubes de tempestad se ciernen sobre ti.

Las cosas ya no son tan fáciles… el mundo empieza a ser un lugar estraño.

Tus mayores no siempre te endienden…

Desde el  balcón de casa

Y llega la edad estraña… los 13, 14 y 15… todo se vuelve negro y electrizante.

Los padres no te entienden, los professores tampoco.

El mundo es un lugar hostil que incluso da miedo.

Lo único que se sostiene en pie:

la profunda, sincera y electrizante amistad con tus compañeros y amigos, tu gente.

Desde el balcón de casa

A los 16 y 17 empiezas a renacer.

El cielo se llena de innumerables tonalidades de vida.

Te redescubres y redescubres aquello que te rodea.

No obstante, ya nada es igual que antes:

ahora eres tú quién decide.

Desde el balcón de casa

Inspiración

Cada día os sentáis en las mismas sillas, frente a los mismo pupitres que os atan a vuestros peores sufrimientos. Pero a ellas volvéis, ya sea por que reconocéis la necesidad o por que Sísifo fue vuestro maestro. Os rebeláis y desesperáis cuando vuestra constancia y dedicación a las tareas escolares no es recompensada con el anhelado aprobado. No obstante, seguís luchando. ¡Y os admiro!

Vuestro día a día es monótono, estresante, agobiante… miles de ocupaciones y obligaciones maniatan vuestra infancia y adolescencia. Asi mismo, destruyen vuestra inocencia y os convierten en objetos del mundo consumista en que vivimos. ¡Lo lamento tanto!

“¿Qué es jugar?” os pregunto a menudo, y sólo la Play Station (en sus varias versiones) y el ordenador cruzan vuestra mente. Ahí estáis, en casa, encerrados en los pequeños mundos de vuestra habitación con el ordenador como única ventana al mundo exterior. ¡Qué frio os envuelve!

Pero en clase, los unos con los otros, os mostráis abiertos, libres, y cualquier excusa os conduce al juego y vuestros ojos se iluminan por la interacción humana que ni sabéis que deseáis.

Me gusta escucharos cuando habláis y os quejáis de tantas injusticias contra vuestras personas. Con los años quizá, descubráis que muchas de vuestras luchas son sólo nimiedades… Sin embargo, ahora ¡lo son todo! Y os admiro por defenderos y respeto, sinceramente, vuestro espíritu heroico ahora altivo y, quizás, excesivamente orgulloso, pero noble como los sueños que habítan en vuestros corazones. ¡Sois mi inspiración!

“Carta al Poeta” por Cristina

Oh, ayer, ayer… ¡Ayer fue un gran día!

Te recuperé en un lugar extraño ¡mis niños te leyeron!

Ellos, jóvenes espíritus ajenos a tu persona y obra, se disputaban tus versos y su lectura oral, ¡ORAL!

… tal como tú querías.

No estoy convencida de si entendieron mucho…

pero el momento les embriagó

y Rilke rozó sus labios y sus almas

y renació, poéticamente, en la blanca habitación.

El Poeta errante

Rainer Maria Rilke recorrió el viejo continente en busca de su poesía. Esa fue la única meta de sus días…

“Esta es mi lucha:

consagrado al anhelo

andar errante a través de los días”

Adviento, 1897

La soledad le acompañaba, era su mejor compañera: ¡el mejor regalo de amor!

“¿Cómo podría yo retener mi alma, y que no llegara

a rozar la tuya? ¿Cómo podría alzarla,

por encima de ti, y que llegara a las cosas?”

Nuevos Poemas, 1907

Fue un solitario que errantemente se aferraba a la búsqueda constante de Dios… pero, ¿llegó a encontrarle?

Quizás si…

“Apágame los ojos, y te seguiré viendo,

cierra mis oídos, y te seguiré oyendo,

sin pies te seguiré…”

El Libro de Horas, 1905

Tal vez no…

“¿Qué vas a hacer, Señor, cuando yo muera?”

“¿Qué vas a hacer entonces? Tengo miedo.”

El Libro de Horas, 1905

Se encerró, después de vivir y malvivir en pensiones, en una torre medieval suiza para terminar su obra. Una vez concluida, murió brezado por la suave voz de una amiga que le releía viejos poemas y le recuperaba antiguas histórias.

“Da a cada uno, Señor, su propia muerte,

la muerte que deriva de su vida,

esa vida en que hubo amor, pena y sentido.”

El Libro de Horas, 1905

Ciudades visitadas por Jaime Alejandro

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