Edades

Al crear esta intervención quería reflejar en ella el espíritu de mis alumnos, sus inquietudes y visiones del mundo a lo largo de las diferentes etapas, divididas en edades, con las que tengo el placer de trabajar.

Estoy convencida de que los diferentes grupos son excesivamente reduccionistas, pues cada uno de mis alumnos es un mundo entero (como cada persona lo somos), pero he querido sintetizar y crear una linelidad que les incluya a todos, con sus venturas y desventuras con sus alegrías y problemas.

Cristina

EDADES

Los primeros años (4-7años) se pasan mirando al sol con los ojos abiertos.

Todo es nuevo, todo es precioso y brillante.

¡Cada día es nuevo!

Primeros años

Cuando se llega a los 8, 9 y 10 años, el cielo azul parece menos importante.

Aparecen las primeras nubes de algodón.

Las pequeñas cosas de cada día van tomando poder y

las primeras obligaciones escolares empiezan con exigencias dictatoriales.

de los 8 a los 10

Cuando llegan los 11 y 12 años, las primeras nubes de tempestad se ciernen sobre ti.

Las cosas ya no son tan fáciles… el mundo empieza a ser un lugar estraño.

Tus mayores no siempre te endienden…

Desde el  balcón de casa

Y llega la edad estraña… los 13, 14 y 15… todo se vuelve negro y electrizante.

Los padres no te entienden, los professores tampoco.

El mundo es un lugar hostil que incluso da miedo.

Lo único que se sostiene en pie:

la profunda, sincera y electrizante amistad con tus compañeros y amigos, tu gente.

Desde el balcón de casa

A los 16 y 17 empiezas a renacer.

El cielo se llena de innumerables tonalidades de vida.

Te redescubres y redescubres aquello que te rodea.

No obstante, ya nada es igual que antes:

ahora eres tú quién decide.

Desde el balcón de casa

Inspiración

Cada día os sentáis en las mismas sillas, frente a los mismo pupitres que os atan a vuestros peores sufrimientos. Pero a ellas volvéis, ya sea por que reconocéis la necesidad o por que Sísifo fue vuestro maestro. Os rebeláis y desesperáis cuando vuestra constancia y dedicación a las tareas escolares no es recompensada con el anhelado aprobado. No obstante, seguís luchando. ¡Y os admiro!

Vuestro día a día es monótono, estresante, agobiante… miles de ocupaciones y obligaciones maniatan vuestra infancia y adolescencia. Asi mismo, destruyen vuestra inocencia y os convierten en objetos del mundo consumista en que vivimos. ¡Lo lamento tanto!

“¿Qué es jugar?” os pregunto a menudo, y sólo la Play Station (en sus varias versiones) y el ordenador cruzan vuestra mente. Ahí estáis, en casa, encerrados en los pequeños mundos de vuestra habitación con el ordenador como única ventana al mundo exterior. ¡Qué frio os envuelve!

Pero en clase, los unos con los otros, os mostráis abiertos, libres, y cualquier excusa os conduce al juego y vuestros ojos se iluminan por la interacción humana que ni sabéis que deseáis.

Me gusta escucharos cuando habláis y os quejáis de tantas injusticias contra vuestras personas. Con los años quizá, descubráis que muchas de vuestras luchas son sólo nimiedades… Sin embargo, ahora ¡lo son todo! Y os admiro por defenderos y respeto, sinceramente, vuestro espíritu heroico ahora altivo y, quizás, excesivamente orgulloso, pero noble como los sueños que habítan en vuestros corazones. ¡Sois mi inspiración!

“Carta al Poeta” por Cristina

Oh, ayer, ayer… ¡Ayer fue un gran día!

Te recuperé en un lugar extraño ¡mis niños te leyeron!

Ellos, jóvenes espíritus ajenos a tu persona y obra, se disputaban tus versos y su lectura oral, ¡ORAL!

… tal como tú querías.

No estoy convencida de si entendieron mucho…

pero el momento les embriagó

y Rilke rozó sus labios y sus almas

y renació, poéticamente, en la blanca habitación.

El Poeta errante

Rainer Maria Rilke recorrió el viejo continente en busca de su poesía. Esa fue la única meta de sus días…

“Esta es mi lucha:

consagrado al anhelo

andar errante a través de los días”

Adviento, 1897

La soledad le acompañaba, era su mejor compañera: ¡el mejor regalo de amor!

“¿Cómo podría yo retener mi alma, y que no llegara

a rozar la tuya? ¿Cómo podría alzarla,

por encima de ti, y que llegara a las cosas?”

Nuevos Poemas, 1907

Fue un solitario que errantemente se aferraba a la búsqueda constante de Dios… pero, ¿llegó a encontrarle?

Quizás si…

“Apágame los ojos, y te seguiré viendo,

cierra mis oídos, y te seguiré oyendo,

sin pies te seguiré…”

El Libro de Horas, 1905

Tal vez no…

“¿Qué vas a hacer, Señor, cuando yo muera?”

“¿Qué vas a hacer entonces? Tengo miedo.”

El Libro de Horas, 1905

Se encerró, después de vivir y malvivir en pensiones, en una torre medieval suiza para terminar su obra. Una vez concluida, murió brezado por la suave voz de una amiga que le releía viejos poemas y le recuperaba antiguas histórias.

“Da a cada uno, Señor, su propia muerte,

la muerte que deriva de su vida,

esa vida en que hubo amor, pena y sentido.”

El Libro de Horas, 1905


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Responsable: Jaime Alejandro Rodríguez Ruiz

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