No sé si fue por haber sido en la Javeriana, no sé si se debió al formato (presentación fastidiosa de la obra por parte de tres “académicos” y luego si conversación con el “maestro”), pero lo de Vallejo fue decepcionante. Se puso a platicar pura cháchara sobre su historia de escritor, echó un par de chistes de tan traqueados y previsibles, malos, y luego se puso a despotricar de los biólogos y de los físicos con argumentos francamente absurdos.
No aguanté (tampoco mucha gente) y me salí. De pronto mejoró el asunto después, aunque no lo creo. Me pareció reiterativo, flojo, cerrado, intplerante, penosamente terco y posudo. Lo que se dijo de la nueva obra (El don de la vida) no presagia nada bueno (además fueron lecturas elogiosas, sin distancia, fofas): repetición de la repetidera. Decadencia a la vista
Posdata: claro que hay justas reivindicaciones

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Bueno, la verdad, nunca lo he visto diferente. Es el mismo Vallejo de toda la vida. Y tal vez eso es lo peor, que no cambia.
Es una lástima qeu Vallejo saliera exactamente con lo mismo, como bien lo describe, acaso ya será como los viejos magos y cómicos qeu andan de pueblo de feria en feria haciendo el mismo truco y el mismo chiste?… la verdad el hecho de que estuviera en la Javeriana nos hacía suponer qeu veriamos otro tipo de encuentro…
pero no, como dice León Felipe … “como el sacristan fue a repetir los mismos rezos”
Saludos Jaime y un abrazo grande
Me gustan las tres figuras, amigo, el mago y el cómico de puebl (que generan enseguida una imagen decadente muy apropiada para lo que sucedió), pero sobre todo la del sacristán que reza lo mismo; será por el contraste que eso implica con el ateísmo declarado de don Fernando